26 de febrero de 2006

Elizabeth Costello o una reflexión sobre la empatía

[...] Regreso a los campos de exterminio. El horror específico de los campos, el horror que nos convence de que lo que pasó allí fue un crimen contra la humanidad, no es que los asesinos trataran a sus víctimas como a piojos a pesar de que compartían con ellas la condición humana. Eso también es abstracto. El horror es que los asesinos se negaran a pensarse a sí mismos en el lugar de sus víctimas, igual que el resto del mundo. La gente dijo: "Son ellos los que pasan en esos vagones de ganado". La gente no dijo: "¿Cómo sería si yo fuera en ese vagón de ganado?". La gente dijo: "Deben ser los muertos a quienes están quemando hoy, que apestan el aire y hacen que me caiga ceniza sobre los repollos". La gente no dijo: "¿Cómo sería si me estuvieran quemando a mí?". La gente no dijo: "Me quemo, estoy cayendo en forma de ceniza".


En otras palabras, cerraron los corazones. El corazón es la sede de una facultad, la compasión, que a veces nos permite compartir el ser ajeno. La compasión tiene todo que ver con el sujeto y muy poco con el objeto, con el "otro", como veos de inmediato cuando pensamos en el objeto no como un murciélago ("¿Puedo compartir el ser de un murciélago?"), sino como otro ser humano. Hay gente que tiene la capacidad de imaginarse como otra persona y hay gente que no la tiene (cuando esa carencia es extrema, los llamamos psicópatas). Y hay gente que tiene esa capacidad pero decide no ponerla en práctica.

Elizabeth Costello, J. M. Coetzee, 2003.
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8 comentarios:

Vulcano Lover dijo...

Inquilino, me parece interesante la reflexión quepropones a trave´s del texto, porque aunque para muchos es algo absolutamente evidente, no lo es para muchos otros... No estoy tanto de acuerdo en el título, ya que para mí la empatía simplemente indica una predispisición (que no un hecho real y firme) de ponerse en lugar del otro, de intentar sentir desde el otro... Se juega mucho con la empatía en el mundo moderno, globalizado, dirigido por el marketing... Y es un juego peligroso, porque la empatía sin una continuación hacia la confrontación real, el contacto y la comunicación profunda con el otro, no es nada, carece de valor. ¿qué opinas?
"rlyyk" (curiosa)

Lovesong dijo...

¿Compasión? ¿Quién quiere compasión? Creo que lo que alguien puede querer es amor, simple amor, ¿no? La compasión sólo le sirve al que la siente.

inquilino dijo...

Curiosa tu palabra de verificación, Vulcano, sí señor. La mía no está mal: "ruzvlig"

Es cierto lo que comentas sobre el marketing de la empatía, pero en mi opinión eso no lo hace menos válida. Es como si negamos el valor de la solidaridad por el abuso demagógico que se hace de esta palabra.
Efectivamente, la empatía es el primer paso. Pero a la vez es la condición indispensable. La compasión, el amor, la solidaridad misma son sentimientos y actitudes inalcanzables sin empatía.
Precisamente éste es el rasgo que caracteriza a los psicópatas: su absoluta falta de empatía, su incapacidad para sentir en el lugar del otro. Y ese es un debate abierto en toda sociedad: ¿qué hacer con los psicópatas una vez que han traspasado el límite del respeto a la vida humana? Porque en su caso la reinserción no es posible.
En cualquier caso, volviendo a tu pregunta, creo que la empatía supone una regla no escrita que favorece que ese contacto y esa comunicación profunda con el otro sea satisfactoria. Es la base imprescindible, lo que dota a todo de sentido y no al revés. ¿No crees?

inquilino dijo...

Y, contestando a lovesong, creo que el problema radica en la escala de necesidades.
La empatía es una suerte de amor al prójimo, al desconocido. La capacidad de ponerte en la piel del otro para entender su dolor (o su alegría). Y Elisabeth Costello habla aquí precisamente de eso, o más exactamente, de la ausencia de empatía que permitió que millones de personas miraran para otro lado. Los genocidios suelen apoyarse en eso, en distanciar a las víctimas de la población, en animalizarlas para de este modo anular la posibilidad de empatía y de compasión.
Claro que todos queremos amor. El asunto aquí es que el amor es en cierto modo un sentimiento elevado cuya necesidad surge sólo cuando están cubiertas necesidades más bajas y primarias. Cuando la vida de uno está en peligro mortal, cuando no tiene qué llevarse a la boca o le desgarra la sed, no le pide al desconocido amor. Lo que le pide es ayuda, compasión.
De todas formas, me temo que tenemos aquí en cierto modo un problema textual. La palabra "compasión" contiene para nuestra cultura unas connotaciones dogmáticas y religiosas que no parece tener en la pluma de Coetzee.

"tekevaqm" ¡¡Toma ya!!

Vulcano Lover dijo...

Pues no sé inquilino. No me considero con sabiduría como para determinar si la empatía es condición indispensable o no para la compasión o para el amor. Creo que cada caso de compasión, como cada caso de amor es único (afrotunadamente). Desaforunadamente yo tengo una mala experiencia vital con la empatía, por lo que mi discurso con respecto a este tema puede estar viciado... ¡qué cosas!, ¿verdad? (echo de menos alguna cosa tuya, ya sabes)

"ckspgo" (bueno, hoy creo que no nos debemos quejar)

inquilino dijo...

Evidentemente, era sólo una opinión. Pero sí creo que un mínimo de empatía es necesario para amar. Y un mucho para la compasión. Dudo mucho que los psicópatas pueda amar. Al menos, amar a alguien que no sean ellos mismos.
Pero claro, nunca he sido psicópata ;-)

Me halaga eso de que eches de menos algo mío. Y siento decirte que tardará en aparecer. Ay, el tiempo, cómo se nos niega a veces...

"nmdinrkk" Espantosa, sin duda

Te deum dijo...

mierda cristiana, todo esto no es más que mierda cristiana

inquilino dijo...

Mi queridos lectores, este inquilino se complace en anunciar que su blog es, por fin, mayor de edad: acabamos de asistir a la aparición de su primer troll, educado y tolerante como debe ser, sí señor.
Bienvenido, Te Deum X-D

Y, mientras tanto, yo a lo mío: "ntbxtv" Qué fea ¿no?